13/07/2024

“No celebren por anticipado”: Correpi ya se prepara para un nuevo juicio contra Chocobar | Tras el fallo de Casación



“No festejen por anticipado”, fue el mensaje de un veterano funcionario judicial a las huestes pro mano dura y al oficialismo. La Cámara de Casación porteña no absolvió al policía Luis Chocobar ni respaldó su accionar, como pretende instalar el Gobierno nacional.
Los jueces señalaron que el tribunal que lo condenó en 2021 no fundamentó bien su sentencia. La Casación indicó que no se hizo una valoración correcta de la prueba, lo que derivó con una condena leve contra el policía bonaerense.
Por ese motivo, ordenó realizar un nuevo juicio en el cual su situación podría mejorar, con una absolución, o empeorar, con una condena que podría llegar hasta la prisión perpetua. 

El 8 de diciembre de 2017 Chocobar corrió y mató por la espalda a Juan Pablo Kukoc, de 17 años, en el barrio de La Boca.
A pesar de que el policía dijo que Kukoc lo quiso atacar con un cuchillo, la prueba demostró que sus disparos fueron por la espalda, mientras el joven corría para escapar. “Nuestra posición es que vamos al nuevo juicio a exigir la pena que corresponde por el homicidio”, dijo a Página12 la abogada María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).

En la interpretación que hizo pública, la ministra Patricia Bullrich dijo que Casación estableció que la condena era un “fallo mal hecho” y una “sentencia arbitraria”, a lo cual la Correpi lisa y llanamente le dijo que miente. “Casación resolvió que el fallo tiene ‘un déficit de motivación lógica’ con ‘inconsistencias y contradicciones’ y mandó hacer un nuevo juicio contra Chocobar en el que, junto a la familia Kukoc, exigiremos la condena por homicidio”, explicó esa organización antirrepresiva donde milita Ivonne, la madre de Juan Pablo. Esa pena va de 8 a 25 años, y podría llegar a ser perpetua si se considera el hecho como “agravado por la función” del policía.

En diálogo con este diario, Verdú detalló que Casación debía resolver tres recursos: el de la defensa de Chocobar, que pedía la absolución; el de la querella de la familia de Kukoc, que pedía una pena más alta sin el “exceso en el cumplimiento del deber”, y el de la defensa del otro joven que estaba con Juan Pablo, que pedía bajar la pena. Por su parte, la fiscalía pidió que se confirmara todo. “Sólo se hizo lugar parcialmente al recurso de la defensa de Chocobar, anulando el juicio anterior y mandando llevar adelante otro con otro tribunal, juicio que va a ser sólo por el hecho imputado a Chocobar. Es una de cal y una de arena, porque vuelve a existir la probabilidad de la absolución en el nuevo juicio”, opinó la letrada.

Chocobar había sido condenado el 28 de mayo de 2021 a dos años de prisión en suspenso por el Tribunal Oral de Menores 2. En aquel momento, Verdú dijo que se había legalizado la pena de muerte en Argentina.

En las redes sociales se regodearon funcionarios de Bullrich como Fernando Soto, actual director de Normativa y Enlace Judicial del Ministerio de Seguridad de la Nación y ex defensor de Gonzalo Cané en la causa por el espionaje a la familia Maldonado y del prefecto Javier Pintos en el juicio por el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel. Otros que se sumaron a los festejos anticipados en X fueron Jimena de Tezanos Pinto –vecina de Cristina Fernández de Kirchner que dió acceso a grupos violentos, con simpatías por los libertarios y lazos con militares que se referecian en Bullrich–, Waldo Wolff, Luis Petri, Cristian Ritondo y el influencer “Gordo Dan”.

Primero disparo

Mientras algunos sectores casi descorchaban champagne, ayer una docente en Monte Grande fue víctima concreta de la llamada doctrina Chocobar. Un policía bonaerense creyó que estaba robando un auto y le disparó dos tiros, sin mediar palabra ni voz de alto. Esta profesora de historia del turno noche del CENS 455 está en grave estado y el uniformado en libertad.

“Es parecido a lo que me pasó a mí, decían que yo estaba de campana de unos ladrones”, dijo a Página12 Carla Lacorte, a quien un balazo del policía bonaerense José Ignacio Salmo dejó en silla de ruedas desde el 1 de junio de 2001. “El caso Chocobar es un típico caso de gatillo fácil en el que un funcionario policial se siente avalado por declaraciones de mano dura como las de Bullrich o Mauricio Macri –quienes llamaron héroe a ese policía y lo homenajearon en la Casa Rosada–, y dispara a una persona que se encuentra desarmada y no hace correr riesgo de vida a nadie, es la pena de muerte de hecho que ocurre en las barriadas del pueblo trabajador”, expresó Lacorte, miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh) y militante del PTS. De hecho, la resolución 956 conocida como doctrina Chocobar, fue una suerte de legalización del gatillo fácil durante aquel gobierno. 

“En ese momento, la violencia policial se llevaba la vida de un pibe cada 24 horas, ahora en estos tiempos Bullrich arremete tratando de volver a poner esa doctrina en la Ley Ómnibus y funcionarios judiciales buscan avalar este accionar con una resolución como la que emitieron los jueces de Casación”, agregó Lacorte. En 2018, ella junto a Myriam Bregman presentaron un recurso de amparo para evitar la implementación de la doctrina Chocobar en la Ciudad de Buenos Aires, y finalmente la gestión de Sabina Frederic la derogó. “Esta política de mano dura hay que enfrentarla en las calles”, cerró.

Consultado por este diario el abogado Rodrigo Pomares, de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), indicó que “la sentencia de primera instancia condenó a Chocobar por homicidio con exceso en el cumplimiento del deber, cuando debió condenarlo por homicidio doloso agravado por ser funcionario policial. Casación debió hacer lugar a lo planteado por la querella y condenar a Chocobar por este último delito. Sin embargo, lo resuelto por Casación no condiciona al tribunal que intervenga, por lo que Chocobar podría ser condenado a una pena mayor a la impuesta en primera instancia”.

En 1969 el periodista y escritor Rodolfo Walsh había calificado a la Policía Bonaerense como la “secta del gatillo alegre, la picana y los dedos en la lata”, de ahí que años más tarde el abogado León “Toto” Zimmerman, uno de los fundadores de la Correpi, acuñara la designación ya universal de “gatillo fácil”. En cualquier caso, está demostrado que cuando los que portan armas se sienten impunes, estamos todos en peligro.



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