
Ser empleada doméstica y necesitar atención médica puede convertirse en un combo explosivo: paseos de oficina en oficina, de hospital en hospital, hasta perder la paciencia, el día completo y finalmente la dignidad. Le sucedió a una cliente mía.
Source link
Al gran pobre argentino, ni salud

More Stories
La economía no va a levantar, hay que echar a Adorni
Los servicios empujan el empleo
La venta de leche, yerba y carne sigue en baja