05/07/2022

El 30% de los jóvenes no estudia ni trabaja | La situación empeoró con el impacto de la Covid-19 pese a los esfuerzos de contenci+on



Casi 3 de cada 10 jóvenes de entre 18 a 24 años no estudia ni trabaja de manera remunerada. Esta situación se identifica como estructural si se tiene en cuenta que el porcentaje de jóvenes «ni ni» se mantiene similar a la prepandemia de la Covid-19, e incluso era mayor entre 2017 y 2019. La situación empeora para las mujeres y jóvenes que viven en hogares pobres.

Así lo advierte el informe «Jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan en la Argentina urbana pre-post pandemia (2017-2021)» que elaboró el Observatorio de la Deuda Social Argentina perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA) con el objetivo de dar cuenta la incidencia de la pandemia en la situación educativa y laboral de los jóvenes y examinar las desigualdades crónicas en función de diferencias de género y estrato social. 

Con respecto al impacto de la pandemia, el informe advierte que durante la misma tuvo lugar una mejora en la situación
educativa de los jóvenes de 18-24 años (al menos en
cobertura), pero pasada la crisis, el déficit educativo empeora
con niveles todavía por sobre los registrados antes de la Covid-19. A finales de 2021, sólo el 48,3 por ciento de los y las jóvenes estudiaba o ya había terminado estudios terciarios o
universitarios. Por lo que los excluidos del sistema educativo
representan más de 5 de cada 10 jóvenes a nivel nacional.

Haciendo foco en los jóvenes que no estudian ni trabajan, la situación es similar. En 2019 eran 27,2 por ciento los jóvenes que no estudiaban ni trabajaban – con el 9,9 por ciento de ellos buscando trabajo-. Durante la pandemia este número aumentó a 30,4 por ciento, aunque también se observó un alza significativa del porcentaje que ingresó al sistema educativo – de 44 a 49,2 por ciento entre 2019 y 2020-. Pero terminó acomodándose en 26,4 por ciento en el 2021.

Mujeres y pobres, peor

El porcentaje de mujeres que no estudian, ni trabajan de manera remunerada, ni buscan empleo duplican de manera estructural a sus pares varones, 20 por ciento versus 10 por ciento, en 2021. Esta situación se reproduce de manera agravada cuando
incluimos a los desocupados en el déficit: 3 de cada 10
jóvenes mujeres (30 por ciento), versus 2 de cada 10 jóvenes
varones (22,9 por ciento) no estudian ni trabajan de manera
remunerada.

Sin embargo, cabe observar que, de todos modos, es entre
las mujeres donde tiene lugar la mayor escolarización o
terminalidad educativa. En 2021, superando a los varones
(42,1por ciento), el 54,6 por ciento de ellas terminó estudios terciarios o
continuaba estudiando secundario o terciario.

Al analizar el impacto por estrato social, el porcentaje de jóvenes de hogares
pobres que no estudia, ni trabaja más que duplica al de
sus pares de hogares no pobres
durante todo el período.
En 2021, esta situación representaba el 17 por ciento de los
jóvenes de hogares no pobres, contra el 38 por ciento entre los
hogares pobres.

Si bien los jóvenes que viven en hogares no pobres
tienen una mayor propensión estructural a estudiar o
finalizar sus estudios que sus pares de hogares pobres,
estos últimos vienen aumento su inserción educativa. Sin
embargo, entre estos, menos de 4 cada 10 logra
continuar estudiando, contra casi 6 de cada 10 en los
hogares no pobres.

«La situación general no parece haber cambiado mucho con
la pandemia, salvo un relativo agravamiento de esta
situación de exclusión entre los jóvenes de estratos
marginales», explica el informe. En este segmento, más de 4 de cada 10 jóvenes
sufren la doble exclusión laboral y educativa (45,5 por ciento). Las mayores mejoras durante el período tuvieron lugar
entre los jóvenes de hogares de clases medias
profesionales, donde la tasa de exclusión cayó de 8,9 por ciento a
2,4 por ciento.

Esta múltiple exclusión sólo mejoró en la postpandemia
en los hogares de trabajadores marginales por aumento
en la búsqueda de empleo, mientras que la situación
tendió a volver a los déficit pre pandemia para los
jóvenes de hogares obreros integrados.



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