14/08/2022

El misterio de los restaurantes llenos  | Rarezas del consumo en una economía ultra inflacionaria



La economía argentina, que afronta un serio problema de inflación y de distribución del ingreso con afectación directa a sectores medios y bajos, muestra a la vez postales curiosas que parecen ir en una línea contraria a la pérdida del poder adquisitivo del salario y la marcha de los precios. La referencia es para la consideración que los consumidores tienen sobre la posibilidad de comprar bienes durables y el fenómeno del boom de los restaurantes llenos y reservas tomadas solo hasta ciertas horas. La consultora Ecolatina elaboró un análisis de ambos contextos para concluir que, en el caso de los locales gastronómicos, la Capital Federal (polo más importante en volúmen de todo el país), ya tiene ventas por encima del año 2015 y se recuperó fuerte de la pandemia. Mientras que con el dólar sin señales de freno, los durables parecen ser una opción aún potente de resguardo de valor para los sectores con ingresos registrados. 

A Santiago Manoukian, economista de Ecolatina y quien analizó estos datos, le preguntaron hace unos días de un medio de comunicación del exterior cómo es que en este escenario de alza de precios y caída del poder de compra de los salarios, se da un fenómeno de consumo sostenido. Querían saber cómo se explicaba un síntoma que, para el especialista, «responde además de lo económico a una cuestión emocional». La gente, según Manoukian, tiene una especie de «consumo de revancha, que es un argumento de consumos postergados, pero además es el querer vivir cosas que estuvieron mucho tiempo suspendidas por la pandemia». La referencia es para el comportamiento de comensales en restaurantes de Capital luego de años en los cuales la COVID 19 restringió la posibilidades de reuniones en lugares públicos. 

La consultora Ecolatina calculó, tomando como base 100 marzo del año 2015, que la venta en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires ya está en un nivel superior al 161, el más alto en siete años. Fenómeno que se da luego del derrumbe de la pandemia, que generó cierres y suspensiones, y también por encima de los números de toda la gestión de Mauricio Macri, que tenía base 140 o por debajo. «Es un tema que discutimos mucho y esperamos ver los números de todo el país, pero en CABA es muy importante el nivel de ventas en restaurantes». Otra rareza del caso es que salir a comer no es un tour barato, sino una erogación bastante importante en el país del salario mínimo menor a los 50 mil pesos. 

El economista afirmó, en este contexto, que como decía Keynes, la formación del economista debe ser integral, filosófica y política. Aplica el concepto para explicar este escenario, que excede lo económico. Algo parecido, pero más lógico y justificable, ocurre con la percepción sobre compra de bienes durables. Ecolatina tomó datos de la Universidad Di Tella para concluir que tomando como base 100 enero del 2020, es decir la prepandemia, hubo un crecimiento del 80 por ciento en la percepción de compra de durables. Esa cifra, que equivale a una base 180 contra el 100 de enero del 20, es también el número más alto desde comienzos del 2018, período previo a las devaluaciones y crisis de deuda del macrismo. «El punto ahí -dijo Manoukian- es que se recreó un esquema de incentivos que te lleva a adelantar consumos, además de tener tasas reales negativas y financiamiento como Mi Moto y Ahora 12». El economista agregó además que todo se da «en un contexto donde hay cepo y no podes comprar dólares y hay expectativas de devaluación». Otra rareza de los bienes durables: los precios en la primera quincena del mes fueron de los que más subieron, y aún así se sostiene la ide de conveniencia. 

Un último dato que destaca del fenómeno general es que «los salarios adentro de la formalidad, en la primera parte del año, estuvieron más protegidos y te ayudó a mantener un consumo estabilizado». Eso, para el especialista, es lo que garantiza que por ahora no se vea un derrumbe marcado del gasto de los hogares. 



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