16/08/2022

Horacio García Belsunce sobre Nicolás Pachelo: «Si tenía 20 tiros, es capaz de descargar los 20» | Audiencia caliente en el juicio por el asesinato de María Marta



Cuando se conoció que la muerte de María Marta García Belsunce fue un homicidio, el hermano de la víctima, Horacio, se encontró con el abogado Roberto Ribas. “Me dio el pésame –contó Horacio este viernes en el juicio– y me contó: ‘hay un malandra en El Carmel del que yo soy abogado, se llama Pachelo. Es un tipo raro, complicado. ¿Cuántos tiros tiene María Marta?’. Yo le contesté que cinco y el pituto. ‘Ese le hubiera vaciado el cargador entero porque es capaz. Si tenía 20 tiros, le mete los 20. Pero es raro, porque no me llamó’, me dijo Ribas”. Sentado, nervioso, Nicolás Pachelo escuchó el relato de cómo, en tiempos del asesinato, su propio abogado lo consideraba un sospechoso. 

En este juicio, el acusado pide careos de inmediato, pero esta vez ni él ni su letrado dijeron nada. Minutos más tarde, la otra hermana de María Marta, María Laura, contó las dos veces en que Pachelo la amenazó y, finalmente, declararon dos psicólogas que estudiaron en 2003 al imputado a raíz de los robos en las casas de sus amigos: “concluimos que es un psicópata. No es un rasgo. Es un trastorno”, dijeron las profesionales.

El fiscal Molina Pico, «el gran encubridor»

La declaración de los dos hermanos de María Marta, sin embargo, traslució una dureza tremenda con el fiscal Diego Molina Pico, el que estuvo a cargo de la causa. “Fue el gran encubridor”, dijeron ambos.

En ese punto, el testimonio de Horacito (como le dicen) abundó en explicar lo que en estos 20 años fueron los argumentos centrales para acusar a la familia de encubridores.

  • “El fiscal y el jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense vinieron a El Carmel por gestión mia. Fui yo el que hablé con Juan Martín Romero Victorica y por eso vinieron y vieron el cuerpo y la escena. Fue a raíz de que pensamos que tenía que venir un forense y a ese forense lo iba a convocar Romero Victorica”.
  • ”Alguien me dijo que venía la policía. De ninguna manera le dije al comisario (Angel) Casafús que no venga. Sólo le dije que tuvieran consideración, nada más”.
  • ”El certificado de defunción se lo entregué yo al fiscal. Y ni siquiera lo leí. De manera que no hubo ningún engaño”.
  • ”Todo lo que hizo la funeraria fue pedirnos una dirección en CABA porque era imprescindible para inhumar en la Recoleta. Pero tampoco hubo engaño. El servicio fúnebre se hizo desde El Carmel, de manera que todo era público y evidente”.
  • ”Se probó que la firma de Guillermo Bártoli fue falsificada por alguien de la funeraria en el pedido del servicio”.

El encuentro con Ribas, abogado de Pachelo

De todas maneras, lo más impactante del relato de Horacio García Belsunce (h) fueron los detalles de su encuentro con Ribas, que además estaba sentado este viernes –y es así en todas las audiencias– al lado de Pachelo. Horacito dejó en claro que el acusado era sospechoso hasta para Ribas, algo que el letrado comentó varias veces en Tribunales y a distintas personas.

Es más, hay escuchas telefónicas que el juez Diego Barroetaveña ordenó en la causa García Belsunce y se dice que en esas escuchas existen diálogos entre Pachelo y Ribas en los que éste le preguntó varias veces al vecino de El Carmel si se iba a encontrar sangre de él (de Pachelo) en la escena del crimen. El vecino no contestó que no estuvo en esa casa, que no tuvo nada que ver, o algo así. Sólo contestó que no se iba a encontrar sangre suya, es decir que no sangró. En aquel entonces Ribas no era formalmente abogado de Pachelo porque éste no fue acusado por Molina Pico. Era abogado de Pachelo en las numerosas causas por los robos. 

Horacio (h) recordó una de las evidencias que existen contra el vecino. Al día siguiente de la muerte de María Marta, cuando todos creían que había sido un accidente, Pachelo fue a una estación de servicio donde solía desayunar y preguntó: “¿qué pasó con la vieja que mataron en el country?” A esa hora, nadie sabía que se trató de un homicidio. Es muy posible que algunos de los presentes en la estación de servicio declaren en el juicio.

El tema de los horarios

El hermano de María Marta hizo hincapié en que la familia nunca cambió su versión de los hechos: vieron los partidos de fútbol por televisión, pasó María Marta brevemente tras interrumpir un partido de tenis y después Carrascosa se fue en su camioneta hacia la vivienda familiar. 

“En cambio Pachelo dijo primero que no estuvo en el country, después que estaba en el Paseo Alcorta y resulta que su celular funcionaba en Pilar a la hora del crimen. Las cámaras de El Carmel demostraron que salió a las 19 y el asesinato fue 18.30”. Además de esa evidencia, tres chicos testimoniaron que vieron trotar a Pachelo cerca de la casa de María Marta a la hora del homicidio.

Las amenazas

María Laura García Belsunce, hermana de María Marta, recordó las dos veces que se encontró casualmente con Pachelo.

En una oportunidad, en el Paseo Alcorta, mientras almorzaba con su esposo, el vecino vino de atrás, tomó el plato de Maria Laura, se lo puso cerca de la cara y le dijo “tomá, lleváselo a Carrascosa que se debe estar cagando de hambre en la cárcel”.

En una segunda oportunidad, sobre la avenida Callao, se acercó a María Laura y le dijo “los voy a matar a todos ustedes”.

Peritaje psicológico

En la audiencia de este viernes también declararon dos psicólogas, Patricia Ferreyra y María Elena Chicatto, que le hicieron un peritaje a Pachelo a raíz de la imputación –luego fue condenado– por robos en las casas de sus amigos.

El testimonio de ambas psicólogas fue durísimo. Señalaron que tiene una inteligencia superior a la normal, pero que hay “ausencia de culpa y remordimiento, agresividad, él establece algo como si fuera la verdad, es trasgresor de las pautas sociales”.

Por supuesto que nada es sencillo de probar a 20 años de un hecho. A esta altura igualmente está claro que Pachelo era muy violento, que mintió, que robaba en las casas, que en algún caso usó un arma en un robo, y que estaba muy cerca de María Marta minutos antes del asesinato. No es poco. 



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