29/01/2023

Juicio por el crimen de Báez Sosa: declara el forense que halló una «marca de zapatilla» en la cara de Fernando | Segunda semana de audiencias



Declara el forense que le practicó la autopsia a Fernado Báez Sosa

El forense que realizó la autopsia al cuerpo de Fernando Báez Sosa, cuatro médicos, dos policías y funcionarios municipales y judiciales son los testigos que declararán mañana en la sexta jornada del juicio al que son sometidos en Dolores los 8 rugbiers acusados de matar a golpes al joven estudiante de abogacía en la puerta del boliche «Le Brique» de Villa Gesell en enero de 2020.

El primero de los testigos será el médico forense Diego Duarte, quien le practicó la operación de autopsia al cuerpo del joven asesinado. En su declaración durante la etapa de instrucción de la causa, Duarte aseguró que el cuerpo de la víctima «presentaba hemorragia masiva intracraneana, hematomas y excoriación en cara lateral izquierda de cuello y mandíbula», además de «la impronta de una marca de zapatilla«.

También declarará Silvana De Piero, la médica patóloga forense que realizó las pericias histopatológicas a la víctima. En tanto, luego será el turno de la médica ambulancista Carolina Silvana Garibaldi Larrosa, y de su colega Patricia Liliana Gómez. Otro citado es el médico Alejandro Javier Verlatsky, quien le extrajo muestras de sangre a los inicialmente 10 acusados en la causa por el crimen.

En tanto, otros cuatro policías sumarán sus testimonios: serán un efectivo y un funcionario de la municipalidad de Villa Gesell que obtuvieron las cámaras de seguridad de la zona del boliche. Además, declarará el policía bonaerense Ramón Rueda, quien identificó a un testigo que vio al rugbier Máximo Thomsen realizar una señas agresivas cuando aún estaba adentro del boliche, instantes antes del ataque a Fernando en la vía pública. La jornada finalizará con los testimonios de tres funcionarios judiciales.

Dolores: crónica de una ciudad atravesada por el juicio

Por Santiago Brunetto

Desde hace una semana la Ciudad de Dolores se encuentra atravesada por un acontecimiento: el juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa, desde el céntrico Palacio de Tribunales, gana las miradas de los habitantes de la ciudad. Aunque no se acercan masivamente al lugar, los y las vecinas se mantienen al tanto de lo que ocurre, consultan, opinan, charlan y recuerdan otros casos que, desde lo judicial, también impactaron en la vida del lugar, como el juicio por el asesinato de José Luis Cabezas.

Aunque todavía no hay nada organizado, algunos habitantes no descartan acercarse al Palacio el día de la sentencia o el 18 de enero, cuando en medio del juicio se cumplan tres años del crimen.

Para nosotros es un acontecimiento muy importante. Acá un poco que nos conocemos entre todos y vamos conversando de lo que nos enteramos”, dice a Página 12 Cristina Vargas, vecina de Dolores, que asegura que el juicio “se transformó en tema de conversación en todos lados”.

“Son casos muy serios y uno trata de darles la mejor atención y de hacerlos sentir cómodos”, cuenta a este diario Norma, recepcionista del Plaza, el primer hotel de la ciudad, mientras cambia de turno con Guillermo, otro recepcionista.

Los dos comentan que cuidaron toda la información referida a Silvino y Graciela, incluso ante los vecinos y vecinas que se acercaban al lugar preguntando por ellos. Norma dice tener 26 años trabajando en el hotel y recuerda que allí, durante el juicio realizado entre fines de 1999 y principios del 2000, se hospedaron también familiares de José Luis Cabezas. «Estuvieron los padres mucho tiempo, eso fue muy duro«, recuerda.

El odio obsceno y la sociedad de la intolerancia

Opinión por José Luis Lanao

Creíamos que el mundo sería como lo soñamos. A lomo de nuestro verdadero equipaje, que son las emociones, las ideas, lo que sabemos, lo que hemos leído, soñado, deseado, nuestras pasiones, nuestros sentimientos y también los placeres que nos hemos otorgado.

Esas experiencias estéticas que te transportan a mundos abstractos donde todo fluye y se hace comprensible. Hasta que un hecho concreto, obtuso, te paraliza y te desnuda. “A este negro de mierda me lo llevo de trofeo”, escuchó la parca de un rugbier detenido.

Todo resultó de un brillo salvaje, desesperado. De una violencia obscena, simple, irracional.

El odio es un gran negocio. El otro es el miedo. El odio y el miedo se necesitan. La violencia se alimenta de ambos.

En la primera semana del juicio, cinco rubgbiers fueron identificados como agresores directos de Fernando Báez Sosa

Culminada el viernes la primera semana del juicio a los ocho rugbiers acusados de matar a golpes a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche de Villa Gesell, en la madrugada del 18 de enero de 2020, cinco de ellos fueron identificados como agresores directos del joven.

Tras la declaración de más de 45 testigos, los imputados Máximo Thomsen, Luciano y Ciro Pertossi, Enzo Comelli y Matías Benicelli fueron identificados como agresores directos de la víctima, mientras que otros dos de los rugbiers, Lucas Pertossi y Ayrton Viollaz, fueron ubicados entre quienes arengaban o golpeaban a amigos suyos que intentaban defenderlo.

El único acusado que no fue mencionado con una participación activa en el hecho en ninguna de las cinco audiencias que se desarrollaron ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Dolores fue Blas Cinalli, aunque una joven que declaró citó mal su nombre y un efectivo policial dijo que estaba presente en el lugar, de acuerdo a uno de los videos que registraron la escena del ataque y que fueron exhibidos durante el debate.

Fueron en total 47 los testimonios brindados en el primer piso de los tribunales frente a los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari y ante la presencia en cada una de las audiencias de Thomsen, Comelli , Benicelli , Cinalli , Viollaz , y Luciano, Ciro y Lucas Pertossi, acusados por el crimen.

Desde el inicio del juicio declararon, entre otros, los padres de Fernando, amigos que veraneaban con él y también sufrieron lesiones, el remero de Zárate incriminado falsamente en el hecho, personal de seguridad del local bailable, efectivos policiales, turistas y vecinos que presenciaron el ataque, y testigos que brindaron información que permitió la detención de los acusados.



Source link