27/09/2022

Las confesiones de Joaquín Sabina en «Sintiéndolo mucho», el documental sobre su vida | Mitos y verdades de sus canciones y el debate por la vejez



Miedos, influencias y algunas revelaciones íntimas. El fin de semana se estrenó en el festival de cine de San Sebastián “Sintiéndolo mucho”, un documental biográfico de Joaquín Sabina donde se retrata al icónico cantautor español “sin bombín, a muy pocos centímetros de su piel, con nocturnidad y alevosía”. Su visión de la juventud y su alerta por la vejez, en una vida repleta de excesos.

En el largometraje el artista habla de sus miedos, sus influencias en la música, la relación con las drogas a lo largo de su vida y cómo fue el proceso creativo de sus mayores éxitos como “19 días y 500 noches” o “Y nos dieron las diez“, entre otras canciones. También abre un debate sobre la vejez, ya que el propio Sabina reveló que no encuentra «nada lindo en ser viejo».

A sus 73 años, el “Profeta del Vicio” afirma que no cree que vaya a mejorar algunas de sus canciones más conocidas, como ‘Contigo’, ‘Y sin embargo’ o ‘Yo me bajo en Atocha’”. “Lo del sexo, drogas y rock and roll duró hasta los 50 años. No está mal, ¿eh?”, añade, al tiempo que reconoce que sin la cocaína no hubiera podido componer en 1999 uno de sus álbumes más populares, ’19 días y 500 noches’.

El documental muestra, además, parte de la intimidad del músico. Como en otras entrevistas, incluida una muy popular que le ofreció a su amigo, el escritor español Juan José Millás años atrás, también muestra el interior de su vivienda, incluso se lo observa bebiendo whisky y jugando al billar. También aparece su esposa, Jimena Colorado, con quien se casó en secreto en 2020, en plena pandemia. 

El documental muestra un rol protagónico, incluso, donde la pareja del músico, una mexicana a quien conoció hace más de 20 años, lo acompaña hasta que sube al escenario antes de sus shows.

Mitos y verdades

En el documental Sabina también confirma algunos mitos que existieron siempre alrededor de algunas de sus canciones más populares. Por ejemplo, relata que 19 días y 500 noches es la historia de un desamor y que, en efecto, la compuso «después de tres días sin dormir y con mucha cocaína encima». 

El otro gran mito es en torno a Pacto entre caballeros, una canción incluida en el disco Hotel, dulce hotel (1987), donde relata la historia de un robo donde los delincuentes lo reconocieron y se terminan yendo de fiesta a beber «un jarabe de litrona» (una botella de cerveza). «Es verdad, pero se cuenta con detalles exagerados», confirma el propio Sabina. 

En otro tramo del documental, Sabina dice que el amor es “una mierda” para componer y que lo que más le inspira es el desamor. También define a su amigo Joan Manuel Serrat como “un tipo muy organizado, con un lado encantador y otro rígido”. 

Joaquín Sabina y el debate por la vejez

Sabina también confiesa en el documental —producido y filmado por el cineasta y amigo del trovador, Fernando León de Aranoa— que tiene la sensación de que pasó «de la adolescencia a la vejez sin tocar la madurez”. Estos dichos abren un interrogante: qué significa tener una buena vejez.

Y, como es previsible, este tipo de interrogantes no tiene una única respuesta. La vejez, buena, mala, no es única ni la misma para todos, sino que está hecha de muchas partes. Tres aspectos centrales, son, por ejemplo: el psicológico, el social y lo biológico.

En este contexto, el “edadismo”, es decir, un estereotipo, prejuicio y discriminación hacia las personas de ciertas edades debido a la afectación o deterioro natural de su salud, es señalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como como la tercera forma de discriminación, después del racismo y el sexismo.

De hecho, la propia Organización Panamericana de la Salud (OPS) llama la atención sobre que el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población “reclaman el desarrollo de respuestas adecuadas al envejecimiento y las sociedades multigeneracionales”.

El edadismo, sostienen, “tiene graves consecuencias para la salud, el bienestar y los derechos humanos de las personas”. “Es una barrera importante para la promulgación de políticas y acciones efectivas”, añaden.



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