04/07/2022

Luca Prodon hoy cumpliría 69 años:  sus comienzos en el Parakultural



El viejo Parakultural de la calle Venezuela fue, para algunos, el lugar donde se gestaron muchos de los proyectos artístico culturales que mas tarde explotarían y saltarían al mainstream. Para mi fue una especie de trinchera contracultural, un hogar trash-hardcore que Omar Viola y Horacito Gabin habían abierto a fuerza de trabajo y pura fe en el underground. 

Por allí pasaron Los redonditos de Ricota, antes de ser una banda convocante, Don Cornelio y la Zona, Las gambas Al Ajillo, Batato, Urdapilleta y Tortonesse y un sinfín de personajes raros, que eran, promediando los ochentas, raros de verdad. La primavera alfonsinista tuvo sabor a poco y la nueva demosrazia perseguía a todo el que se saliera de la norma. Era común tener que descartar tus porros, aplastándolos con rabia con los borceguíes al escuchar la frenada de la lancha policial y el “Alto, policía” de rigor. 

Pero en el Parakultural todos los personajes inverosímiles y distintos sabíamos que estábamos en casa. Mi banda de esos días se llamaba Los Paladines de la Injusticia y hacíamos ska y reggae con letras explicitas sobre hachis y LSD, eramos una rareza aun en esos locos escenarios. Luca dijo en algún reportaje que los Paladines de La Injusticia era una banda que seguía los pasos de Sumo, pero que el cantante , es decir, quien que esto escribe, era buen tipo, pero “no sabe cantar, me quiere imitar a mi” lo cual, como la mayoría de las cosas que salían de su boca, era absolutamente cierto. En esa época, yo estaba haciendo mis primeros palotes en el arte de tocar en vivo. 

En uno de esos alocados conciertos en el Parakultural cuando tocábamos con los Paladines, apareció Luca Prodan que era habitué del lugar, ya que él vivía muy cerca de este divino antro. Luca estaba entre el publico y su cara de sorpresa ante lo que escuchaba era evidente; creo que le agrado escuchar reggae bien tocado por una banda que venia de… Lanús y también paro atentamente la oreja con mis letras que, como dije, alababan a las drogas psicodélicas. 

En un momento del concierto, Luca se acercó al bajista de nuestra banda, El Chino,y le pidió subir a cantar con nosotros, pero dijo que primero me pregunté a mí si podía subir. Luca siempre fue un caballero aun con mucha ginebra en su estomago. Cuando Prodan subió al escenario, yo lo abracé, y automáticamente él empezó a improvisar en inglés una letra arriba de un root con letra mía llamado La vaca Lechera en el que rezaba “ Tengo una vaca lechera/ la cambio por un cebu/ de cucumelos pirado/ la culpa la tienes tu”

Después de ese primer concierto, Luca venía siempre a cantar a nuestras presentaciones en el Parakultural.

Rememorando aquellas épocas, lo cierto es que no teníamos ninguna cultura cannabica, pero yo había plantado unas semillas de Pedro Juan Caballero paraguayo y la única que sobrevivió de casualidad fue hembra, cuando salieron las flores apreté toda la planta en una lata de caramelos importados que deje madurar en mi terraza y lleve al parakultural para mi concierto, vísperas de mi cumpleaños numero veintiuno. 

Subimos con Luca y su novia Silvita a la cabina del Barba; el mítico iluminador del lugar. Cuando lo ivité a fumar al pelado le dije: «esto lo planté yo». Al ver mi prensado fato in casa me reclamó: «¡¡Esto no lo plantaste vos, lo compraste en la esquina!! Claro, Luca, pensaba ver cogollos y no ese prensado tosco que yo le presentaba, en definitiva, nunca creyó que era de mi cosecha.

Con Luca era normal que nos hiciéramos bromas y nos gastáramos entre nosotros. El estaba obsesionado con la palabra trolo, que repetía una y otra vez entre risas, decía: «mi próxima banda se va a llamar Todos Tus Trolos». Era de dar palos a todo el rock nacional, era un inspirado que cambió para siempre el rock en Argentina y castigaba a troche y moche a toda la escena local

En una de esas extrañas noches del Parakultural, cargados de ginebra y ganja le dije: con ese pañuelito y esa campera de cuero, ¿qué sos vos Luca? ¿Sos hippie? ¿Sos Punk? A lo que Luca me retrucó con una de esas frases que me tatuaban el cerebro: «Bolu, un punk es un hipiee que se volvió rabioso».

* Músico                           



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