30/09/2023

Tucumán: Detalles de la cena reservada de Sergio Massa con los gobernadores | Autocrítica por las PASO y compromiso de cara a las generales



Desde Tucumán

A las 10 de la noche, a 10 kilómetros del centro de San Miguel de Tucumán, un reducido grupo de gobernadores, referentes sindicales y funcionarios nacionales se reunieron para comer un asado en la residencia de Juan Manzur en Yerba Buena. Entre vinos, tamales y empanadas tucumanas, los gobernadores hicieron una suerte de autocrítica sobre el batacazo de Milei en sus provincias, en donde meses antes habían ganado las elecciones provinciales. «No lo vimos venir, pensamos que con la inercia del triunfo iba a ser suficiente», admitirían, luego, un par de gobernadores norteños. El encargado de cerrar el encuentro fue Sergio Massa, quien esgrimió un pedido de disculpas por los errores que pudo haber cometido el gobierno nacional y se comprometió a «laburar y empujar» todo lo posible para dar vuelta el resultado el 22 de octubre. «Yo sé que si me ayudan el 10 de diciembre vamos a estar construyendo el futuro de la Argentina», cerró. 

Era una cena privada y reducida. De las decenas de dirigentes que habían viajado con Sergio Massa desde Buenos Aires para participar del acto de relanzamiento de campaña en el Hipódromo de Tucumán, solo unos pocos participaron de la cena que organizó Manzur la noche anterior. Estaban los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Gustavo Sáenz (Salta), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Raúl Jalil (Catamarca), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Sergio Zillioto (La Pampa), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Gustavo Bordet (Entre Ríos). Estaban Máximo Kirchner y Eduardo «Wado de Pedro», unos pocos dirigentes sindicales –como Pablo Moyano, Héctor Daer y Hugo Yasky– y de los movimientos sociales, como Emilio Pérsico. Agustín Rossi, algunes ministres nacionales –Victoria Tolosa Paz, Jorge Taiana, Matías Lammens, entre otres–, y los jefes de bloque del Congreso, José Mayans y Germán Martínez. 

Solo hablaron, sin embargo, unos pocos. Alicia Kirchner se refirió a la inesperada derrota del candidato peronista en su provincia y prometió: «Vamos a recuperarnos». Rodríguez Saá, que se había distanciado del Frente de Todos y había amagado con una alianza con Juan Schiaretti, elaboró un descargo reconociendo el liderazgo de Massa y ensayando una suerte de pedido de disculpas. Una horas después, más de uno de los comensales sonreiría con malicia, recordaría como el sucesor de Rodríguez Saá perdió San Luis a manos de Juntos por el Cambio, y deslizaría: «Le hizo bien la derrota».

Los gobernadores elaboraron un balance sobre el batacazo de Milei en algunos territorios en donde no se había visto ni un solo cartel de La Libertad Avanza, mucho menos la sombra del candidato libertario. Se planteó el impacto que habían tenido las redes sociales a la hora de permear en barrios que nunca antes había pisado ni Milei ni ninguno de sus dirigentes, y la necesidad de dar una batalla virtual, además de la territorial. «Hay que visibilizar lo que él piensa», precisó el gobernador de una provincia en donde Milei ganó en las nacionales con más de 30 puntos pero que, unos meses antes, él mismo había triunfado con más del 50 por ciento de los votos. 

«Fue una advertencia, pero la gente no se suicida», definió un gobernador que, como otros, ya está trabajando con el padrón marcado de las mesas que, hace unos meses, los votó a ellos, pero que, después, en las PASO nacionales, se ausentaron. En UxP consideran que esos son votos del peronismo y el plan consiste en ir a buscar uno por uno para que el 22 vayan a votar. «Tenemos que mostrar que el país que Milei piensa no tiene en cuenta a las provincias», precisó otro mandatarios, unas horas después de que finalizara la cena. Todos coincidían, sin embargo, en una cosa: no había futuro posible para ninguno de ellos si Milei –que amenaza con eliminar la coparticipación federal– era electo presidente. Quintela, días antes, había advertido incluso que si el libertario ganaba las elecciones él tendría que renunciar a la gobernación de La Rioja, un poco a modo de provocación para advertir sobre el peligro que representaban las propuestas de Milei. 

Los últimos en hablar, cerca de medianoche, fueron Axel Kicillof y, a modo de cierre, el propio Massa. Al igual que viene haciendo en sus intervenciones públicas, el ministro candidato esgrimió un pedido de disculpas por los errores del pasado de la gestión, en un doble juego que apuesta a mostrarlo «humilde» y, a su vez, a distanciarse lo más posible de la gestión de Alberto Fernández. «El que lidera tiene que tener capacidad de contener y construir un sueño colectivo. Y eso supone entender», afirmó, frente a los comensales. Gran parte del discurso estuvo enfocado en reivindicar la labor que los gobernadores tienen por delante, en un reconocimiento de que, al final del día, cada mandatario tiene que hacerse cargo de la parte que le corresponde. «Esto es un liderazgo colectivo. Y eso supone entender que cada provincia tiene una realidad y que, en las que ganamos, hay que fortalecer y en las que perdimos tenemos que darlo vuelta para poder ganar. Esta es la oportunidad que no concedió la última elección», azuzó.

«Siento que todos estos últimos años me enseñaron algo, y estoy dispuesto a encarar lo que viene con todos ustedes. Los invito a que construyamos entre todos. Porque les prometo que voy a defender el futuro», cerró, entre aplausos. Pocos después todos partieron al Hotel Sheraton, en el centro tucumano, y durmieron una horas, preparándose para el plato fuerte de la jornada: el acto masivo en el Hipódromo.



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