21/06/2024

El parto en el Congreso de un Gobierno de minorías


La suerte de Milei presidente no depende ni de la Jefa, ni de los santos del cielo que invocaba el gaucho Fierro, ni del ingenio de su gabinete para producir ocurrencias de gestión. Depende de los acuerdos a los que llegue con las fuerzas políticas, cuyo colapso le abrió el camino del triunfo en el ballotage, para construir su gobierno de minoría.

Saldrá adelante, como hizo Mauricio Macri entre 2015 y 2019, aprovechando en su beneficio la fuerza de sus adversarios. Aquella administración era segunda minoría en el Congreso, también en la liga de gobernadores, y había heredado un sistema judicial a medida de la hegemonía peronista.

La trama que conviene seguir es la de los movimientos del peronismo y de lo que queda de Juntos por el Cambio, que ha pasado del estado sólido al estado gaseoso. Del electorado de esta coalición provinieron los votos para llevar la candidatura de Milei del tercio de las PASO y la primera vuelta, a la victoria en la segunda vuelta. Los acuerdos a los que llegue en el Congreso, con los gobernadores y las organizaciones de la sociedad, determinarán el destino de sus iniciativas.

El compromiso con el ala acuerdista de Juntos por el Cambio y con Unión por la Patria le permitió imponer las presidencias de las dos Cámaras legislativas. Esos compromisos tienen precio, que deberá honrar con concesiones de poder. Juan Carlos Pugliese se quejaba de que él pedía con el corazón y le respondían con el bolsillo.

Milei pide con el resultado del ballotage (55,65% a 44,35% de Massa), pero el sistema le responde con el resultado de la primera vuelta (29,99% contra 36,78% de Massa y 23,81% de Patricia Bullrich). Un arbitraje a la baja.

2025: la revancha de los perdedores

En las elecciones del 22 de octubre se configuró el mapa por donde deberá caminar el experimento Milei: administrar un país en crisis económica con un gobierno de minorías que fuerza a las dos coaliciones que perdieron las elecciones a buscar revancha cuanto antes. Cuanto antes es en 2025.

Más allá de los resultados, el trámite que terminó con el triunfo de Milei constató evidencias. Una, que el peronismo puede perder cuando el no peronismo se le junta enfrente. Dos, que el no-peronismo de Juntos por el Cambio sucumbió, como en anteriores elecciones, por confiar en las PASO. Este sistema entra ahora de nuevo en revisión. Lo intentó derogar en 2019 Alberto Fernández. Nunca pudo avanzar.

La tercera evidencia es que hay liderazgos que se sostienen pese a las derrotas. Macri manda en el PRO. La prueba es que tuvo la capacidad de destruir las chances de Larreta y Patricia. Se salvó él solo, ahora como padrino de Milei. El peronismo fue derrotado en las elecciones presidenciales en todas las provincias, salvo cuatro en donde dominó el cristinismo: Formosa, Santiago del Estero, Chaco y Buenos Aires. El resto de los gobernadores del peronismo entregaron a Massa atado de pies y manos. Una señal para que prosperen proyectos alternativos.

El éxodo cristinista en el Senado

Un gobierno en minoría brinda un laboratorio para analizar el experimento Milei. Su presidencia encarna un fenómeno habitual en regímenes parlamentarios puros, como el de España, que tiene gobiernos que surgen de la alianza de los perdedores. Estas elecciones fueron, efectivamente, un torneo de perdedores.

Para la construcción del gobierno de minorías hay que poner el ojo en cómo el oficialismo construye legitimidad de gestión echando mano de quienes perdieron las elecciones. Ya ensayó un acuerdo pampa con el PRO y el peronismo en Diputados. Pero también enlaza una alianza pampa en el Senado, aliado al arco de “Los 39” senadores del no-peronismo, una vaselina urdida con paciencia por Juan Carlos Romero y Humberto Schiavoni para tumbar al peronismo. Es una victoria descomunal.

La vicepresidenta Victoria Villarruel durante la sesión del Senado donde el legislador oficialista Bartolomé Abdala fue elegido presidente provisional del Senado.La vicepresidenta Victoria Villarruel durante la sesión del Senado donde el legislador oficialista Bartolomé Abdala fue elegido presidente provisional del Senado.

José Mayans, mariscal de esta derrota, advirtió que esta vez el no-peronismo había ido más allá que Cristina de Kirchner en la aspiración de hegemonía en la Cámara. La ex vicepresidenta había capturado en 2019 todas las secretarías de la Cámara, pero había permitido que la oposición tuviera la Prosecretaría Parlamentaria, que ejerció el radical Juan Pedro Tunessi, a quien despidieron en la sesión del miércoles con elogios de todos los bloques, aun los del peronismo, por su tarea durante 8 años.

El oficialismo, que juntó las 39 bancas el miércoles pasado, copó la presidencia provisional y las secretarías Parlamentaria y Administrativa en la persona de exfuncionarios del PRO y de la Libertad Avanza, y quedan las Prosecretarías para el radicalismo – línea Lousteau/Cornejo, en prenda del acuerdo para la reelección de la nueva conducción del partido – y la Secretaría de Coordinación para un funcionario ligado al sector federal de Juan Carlos Romero.

Oficina de reclutamiento de funcionarios

Los intentos de Mauricio de capturar al gobierno de Milei chocaron con los candidatos-tapón que promovió Guillermo Francos en las dos Cámaras. Uno es Florencio Randazzo, que buscaba desplazarlo a Ritondo, candidato públicamente respaldado por Macri. El expresidente dijo que lo único que había pactado con Milei en Acassuso era integrar una alianza en el Congreso, colgada de la presidencia de Ritondo. Dinamita por aquí. El mileísmo debutó con un pacto con la bancada peronista. Lo forzó la necesidad de hacer músculo para tener presencia en las comisiones.

Del peronismo Milei espera respaldo legislativo, porque tiene 40 votos, con expectativa de perder bancas. Del macrismo espera le provean de elencos. Una oficina de Av. del Libertador esquina Cerrito, a nombre de una marca de gaseosas de antaño de penetrante aroma menemista, alberga un centro de reclutamiento de macristas para ocupar cargos. Está en el mismo edificio, en otro piso, en donde tenían oficina Mario Quintana y Gustavo Lopetegui durante la campaña de Macri en 2015.

Macri se lanza a presidir el Pro

La reunión del miércoles en Acassuso con la mesa chica del PRO abrió el debate sobre la unidad del partido. La jueza María Servini intimó al PRO a que llame a elecciones. Van a pedir una postergación. Esa reunión confirmó la iniciativa de Mauricio Macri de encabezar una lista de unidad para presidir el partido. Es la primera señal de un partido eje de lo que fue Juntos por el Cambio, después de la derrota del 22 de octubre que los sacó del ballotage y la quiebra que se verificó por la decisión de Bullrich y otros de aceptar cargos en forma individual sin validación partidaria.

Bullrich preside el partido, aunque avisó que renunciaría. No estuvo en la reunión, donde la novedad es que fue la primera vez en varios meses en que se vieron las caras los macristas y los larretistas, para conversar a fondo, en ausencia de tres invitados que se excusaron: Horacio Rodríguez Larreta, Néstor Grindetti y la Bullrich.

Los trece apóstoles en Acassuso

Este cenáculo de Macri+12 discutió la racionalidad del apoyo a las medidas de Milei, pero con distancia de su gobierno. Estaban Diego Santilli, Cristian Ritondo, Guillermo Dietrich, Jorge Triaca, María Eugenia Vidal, Fernando de Andreis, Guillermo Montenegro, Hernán Lombardi, Humberto Schiavoni, Jorge Macri, y la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez.

El examen se concentró en borradores que tiene Macri de proyectos de ley que propone apoyar con reservas. Uno es un blanqueo que supere al que hizo su gobierno, que se considera uno de los más exitosos de los que se hicieron. La mesa ya estaba informada de que el Gobierno no manda una ley ómnibus, sino que irá paso a paso.

El temor más grande de la mesa se manifestó con el proyecto para modificar la fórmula de actualización de las pensiones. La fórmula que logró imponer el gobierno de Macri ha sido la más beneficiosa para los jubilados. La idea de este gobierno es suspender la aplicación de alguna fórmula y dar aumentos por decreto según la caja. La prevención es sobre el rechazo en el Congreso, en la opinión pública y en la Justicia.

En esa reunión Macri planteó que Milei era el mejor candidato para el electorado del PRO y que les robó la identidad. Milei encarna, para ellos, en este punto el rol de un dementor. Así llama la novela Harry Potter a esos personajes oscuros que se alimentan de la felicidad de la gente.

Admiten que la campaña de Milei propuso un puñado de medidas que el PRO está obligado ahora a respaldar. ¿Son buenas esas medidas? ¿Las hubiéramos aplicado nosotros? Entonces las tenemos que apoyar porque si Milei fracasa habrá una contraola del peronismo, y el PRO va a pagar el costo del ajuste y la eventual represión. Es un reconocimiento de que la suerte de este oficialismo de minoría depende del apoyo que le brinde lo que fue Juntos por el Cambio.

Macri parece entender que un partido es un conjunto de recetas. Nunca el PRO fue mucho un partido. Un partido es un entendimiento que va más allá de las medidas que se puedan proponer o instrumentar. Un partido es la identidad con un conjunto de ideas, una referencia de clase, de afectos, de pertenencia a una comarca, una comunidad de objetivos, una tradición. Creer que un partido es un conjunto de medidas favorece el criterio gerencial la política, que expresa el sueño conservador de la revolución de los directores.



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